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Como mejorar la tierra vieja de una jardinera

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tierra-jardinerasNo suelo enseñaros nunca el patio del huerto okupa: me está vedado para cultivar hortalizas aunque los dos primeros años algunas tomateras crecieron libremente ahí. Es el patio de mi madre, y en él están las buganvillas, la strelizia, el jazmín (que se trajo del pueblo porque los de aquí no olían igual), sus geranios, las hortensias, los claveles morunos, y demás. Digamos que después de un par de veranos de mezcla de plantas, decidió que con okupar el patio trasero y la terraza ya tenía suficiente espacio para mis plantas. OK mami, mensaje recibido.

Como podéis ver a la izquierda de la imagen, existe un pequeño parterre de obra, en el que siempre se han cultivado plantas. Y esta presentación del espacio me permite introducir mejor la consulta que me ha enviado Marc por correo electrónico.

Verás, en el patio tenemos una jardinera (construida directamente sobre el cemento) de 1 metro de ancho por 10 de largo aproximadamente.
Ya tiene tierra aunque pensamos que está bastante “vieja”. Habíamos pensado en mezclar fibra de coco y humus de lombriz. ¿Crees que es la mejor solución?
Marc

Esta es una duda muy, pero que muy habitual y a la que no había respondido nunca en el blog. Así que gracias, Marc, por formularla y por esperar a verla publicada ;)

jardinera-de obra-macetohuerto

A la izquierda de la imagen, la única jardinera de obra con tierra “de la zona” en el macetohuerto.
Ese año planté en ella los Tupinambos. Actualmente es el hogar del Physalis.

Lo primero: ¿qué entendemos por tierra vieja?

Imagino que Marc se refiere a un sustrato que ha pasado mucho tiempo a la intemperie y en el que no se estaba cultivado nada, con lo que probablemente hayan crecido malas hierbas, etc. Esto es bastante habitual cuando uno se muda de casa o se compra una nueva, aunque el contenido de las jardineras suele variar.

Opción A: La tierra de las jardineras es la tierra de la zona

Suele ser lo más habitual en edificios de nueva construcción, en el que se incluyen jardineras de obra que contienen la propia tierra del lugar.  En ese punto, el futuro hortelano suele preguntarse si esa tierra será “buena” o si estará contaminada por algún tipo de residuo de construcción como cascotes, residuos de pintura o disolventes, etc.
La mayoría optan por deshacerse de un grosor de unos 30-40 cms de tierra y buscar algún proveedor de tierra de jardinería en algún vivero de la zona y comprarla por sacas o big-bags que suelen traerte hasta casa. Siempre podéis indicarle al profesional que queréis cultivar hortalizas en ella por si dentro de la variedad de sustratos disponibles, hay alguno más apropiado para tal fin.
El nuevo sustrato ya contiene abono en mayor o menor proporción, por lo que en principio, no debería ser necesario añadirle absolutamente nada al empezar a cultivar en él.

Opción B: La tierra de las jardineras tiene una textura estropajosa

Si esa así, es probable que el anterior inquilino utilizara un sustrato universal con un alto contenido en turba para sus plantas. Este material tiene un problema y es que cuando se queda seco durante mucho tiempo, le cuesta muchísimo volver a hidratarse, adquiriendo ese aspecto.
Es posible recuperarlo regándolo suavemente pero con regularidad durante unos días. Más que dejarlo chorreando, lo suyo es ir esparciendo una lluvia fina con la manguera que lo vaya empapando poco a poco, para que las fibras de la turba recuperen su capacidad de retención de humedad.

Una vez consigamos mejorar su textura, deberemos añadirle abono para devolverle a la tierra los nutrientes que seguramente habrá perdido. Y ahí es donde nos preguntamos qué tipo de abono será mejor. En mi humilde opinión, lo mejor para este abonado de fondo o inicial, es utilizar uno de origen orgánico: estiércol o compost. Aparte de añadir nutrientes, estaremos introduciendo microorganismos que trabajarán el suelo para nosotros, y su propia textura aportará esponjosidad.

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Uno de los pocos veranos en los que las tomateras crecieron entre el jazmín, la strelizia y la buganvilla.

Opción C: De porqué no creo que la fibra de coco y el humus de lombriz sean la solución más apropiada

Primero, porque no son materiales económicos y puede encarecer la puesta a punto de esa jardinera. Como sustrato base para el cultivo en macetas es ideal, mi preferido. Pero vamos a mezclarlo con una tierra que puede tener orígenes muy distintos y ser arcillosa, arenosa o tratarse de un sustrato degradado, y no creo que sean la mejor solución para mejorar su textura.

En el caso de Marc, mi consejo sería deshacerse de unos 10-20 cms de la tierra de esa jardinera, con lo que con un poco de suerte eliminaremos también parte de las semillas que puedan haber caído de la maleza que la ha invadido durante este tiempo. A continuación removería muy bien la tierra con una azada para esponjarla, añadiría estiércol o compost, lo removería de nuevo y a continuación, empezaría la plantación.

Así lo hemos hecho en casa de algunos amigos que se han animado a empezar un huerto urbano, y el sistema ha funcionado bien. También puede seros de ayuda una entrada colaborativa que preparamos con otros bloggers en la que explicábamos cómo mejorar la tierra de nuestro huerto.
Espero que a Marc le sirva mi reflexión y me encantaría leer vuestras aportaciones si tenéis a bien dejarlas en los comentarios.

¡Saludos!

3 Comments

  • Edmundo dice:

    Gracias Picarona por compartir tantos secretos de los cultivos, éste en especial es de vital importancia porque siempre encontraremos una maceta olvidada con tierra vieja y con tus sabios consejos podremos reponerla. Saludos

  • Irene dice:

    Enhorabuena por la Web las sigo con regularidad y me viene genial vuestros consejos. Yo utilice humus de lombriz y perlita y me están creciendo las hortalizas por día. Nunca he visto tantas fresas en una maceta. Gracias!!!!

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